Aguante Bolivia (Parte I); por Wilfrido Rivera

Evo Morales después de asumir el poder, se contagió de la efervescencia del "socialismo del siglo XXI"

Lo que ha vivido -y vive- la región durante estas últimas semanas realmente han causado enorme revuelo, la tranquilidad de la gente se ha visto alterada de una manera inusitada, ocasionando más que un estallido social, un freno inevitable a la dinámica económica de los estados afectados.

Ecuador, Chile, Bolivia son los países que han sentido con mayor intensidad lo descrito -excluyo de este listado a Venezuela porque esta hermana república atraviesa un constante estallido social-, ahora bien, por todos los antecedentes que tuvieron los acontecimientos suscitados en Bolivia, quisiera abordarlos con mayor profundidad pues lo ocurrido tiene antecedentes remotos.

Y es que el expresidente Evo Morales, luego de asumir el poder en enero de 2006, se contagió de la efervescencia del «socialismo del siglo XXI» que invadía nuestra América, en donde países como Venezuela, Chile, Argentina  ya lo vivían en su máximo esplendor; el romance de Evo con el pueblo boliviano, indudablemente iba a ser de larga data, es lo que se presagiaba.

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Con Hugo Chávez, con los hermanos Castro, con Rafael Correa y otros, Evo inició entonces una relación bilateral (con cada uno de ellos) llena de coincidencias, prácticamente sus acciones de gobierno iban de la mano: proceso constituyente, nacionalización de recursos, entredichos con los Estados Unidos, reelección indefinida…, fueron entre otros los temas que juntaban la vida política de estos países.

Luego de varios años en el poder, concretamente en febrero de 2016, Evo buscó la manera “constitucional” de perpetuarse; es así que convocó a una Consulta Popular preguntándole a la gente si estaba de acuerdo o no con la reelección indefinida, los resultados contituyeron el primer revés electoral del líder del Movimiento al Socialismo, el pueblo dijo no; sin embargo, tenía un as bajo la manga, alguna opción para conseguir la anhelada perpetuidad, debía ocurrírsele.

Cerca de dos años después, concretamente en noviembre de 2017, encontró la respuesta en un recurso abstracto de constitucionalidad, argumentando que las limitantes  para una eventual repostulación del presidente y del vicepresidente para el siguiente proceso electoral se contraponen al Pacto de San José, la decisión del Tribunal Constitucional fue unánime, a partir del 28 del referido mes: gobernadores, alcaldes, asambleístas, concejales, presidente y vicepresidente PODRÍAN SER REELEGIDOS INDEFINIDAMENTE…

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