Más allá del Decreto 883 (Parte II); por Wilfrido Rivera

Delincuentes empezaron a saquear decenas de locales comerciales

El fin de semana la situación en el país fue más menos tranquila (a excepción de Quito, donde las protestas se volvían cada vez más violentas), muchos de los bloqueos de vías fueron suspendidos, el país aun cuando se mantenía semiparalizado, no sufría grandes embates de violencia; las protestas eran relativamente pacíficas, lamentablemente lo que se venía si iba a causar caos y destrucción.

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El lunes siete de octubre, ciudades como Quito y Cuenca sufrieron marchas de protesta en la que no solamente actuaban las bases del Movimiento Indígena; de otro lado, si bien es cierto que en Guayaquil no hubo grandes concentraciones en contra de las medidas, si es verdad que delincuentes empezaron a saquear decenas de locales comerciales: ¡ESTO YA NO ERA NORMAL!

En otro escenario empezaban a escucharse el criterio de los principales líderes políticos del país, como Guillermo Lasso quien de una manera cauta estimaba que las medidas eran necesarias, aunque lo ideal decía, hubiese sido socializarlas de manera previa y como no, paliarlas con otros incentivos; la alcaldesa de Guayaquil de su parte cuestionaba la medida mientras que Jaime Nebot convocaba a una movilización en defensa de la paz en Guayaquil, una declaración de prensa al referirse a los grupos indígenas levantó la polémica: “recomiéndeles que se queden en el páramo”, fue lo que dijo, según sus afines fue totalmente descontextualizada, mientras que para sus críticos tuvo visos de racismo, de otro lado el ex-presidente del CPCCS Carlos Tuárez fue atacado en las inmediaciones del Parque El Ejido.

Retomando el tema de las protestas debo indicar que el Centro Histórico de Quito y el de Cuenca en menor magnitud, sufrieron graves daños, así como varios edificios públicos y privados como la Gobernación del Cañar por ejemplo, estos hechos fueron cuestionados no solo por sus habitantes, sino por la gran mayoría de ecuatorianos, el ambiente en estas ciudades era realmente desalentador, la Asamblea Nacional del Ecuador fue tomada por los manifestantes, las inmediaciones de la Contraloría General del Estado fueron atacadas e incendiadas, serias dudas de los acólitos de los manifestantes, se empezaron a tejer en el ambiente…

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