Jesús Vélez: El invisibilizado caso de presunta violación a los Derechos Humanos del huelguista ecuatoriano

Su única petición: que lo dejen volver al Ecuador para salvar la vida de su hijo

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Tras 59 días de huelga a las afueras de la embajada del Ecuador en Bolivia, Jesús Vélez Loor continúa en lo que calificó como su lucha por regresar a su país. Las circunstancias adversas como el grave deterioro de su salud, o el complicado cuadro que presenta su hijo, más allá de frenarlo, le dan motivos para continuar.

Asegura que el embajador del Ecuador para ese país, Franklin Columba Cuji, le ha dicho que su caso no será cubierto por el Estado, además de no le permitirle la entrada a la sede diplomática ni en los alrededores, sin embargo a pocos metros pernocta en busca de justicia.

También señala que los medios ecuatorianos se encuentran censurados y que hay una orden expresa a periódicos y televisoras bolivianas para que no cubran su caso. «Han tratado de venir a entrevistarme, pero sus jefes no los dejan. Me hicieron una nota, pero el Estado llamó a que no fuera difundido».

Su hijo de 9 años padece de una rara enfermedad llamada trombocitopenia, que es la disminución de la cantidad de plaquetas circulantes en el torrente sanguíneo. «Ver a mi niño mal, yo mal, en la exigencia de justicia. Esto ya es indignante». En Bolivia no hay tratamiento ni medicamentos para dicha afección.

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Su historia

En medio de la crisis económica ecuatoriana y el cambio a dólares, Vélez viajó desde su país de nacimiento hacia Estados Unidos, debido a que sus negocios de venta de vehículos y ganadería habían quebrado. Camino al país norteamericano fue detenido, torturado y condenado a dos años de prisión, en un juicio en el que denunció, no hubo pruebas, por una supuesta vinculación con las guerrillas colombianas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

«Me rompieron el cráneo, me colgaron de mi brazo derecho a un poste, con los dedos de mis pies apenas rozando al suelo (…) nunca vi un juez ni existió el debido proceso. El 10 de septiembre de 2003, después de una tortuosa estadía en diferentes prisiones de Panamá, fui deportado a Ecuador», relató en entrevista para Ecupunto.

De regreso al Ecuador, en un momento social y político delicado, fue detenido por no portar sus documentos. Entre discusiones e intercambio de palabras, los funcionarios policiales llevaron a Vélez a un cultivo de caña de azúcar, donde éste cuenta fue golpeado, además que le fue introducido en la boca una toalla mojada con gasolina, lo que ocasionó el daño de su caja torácica. Después fue puesto en prisión y liberado una semana después, sin existir justificaciones ni pruebas.

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Plagio y tortura: Jesús señala directamente al para entonces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot de contratar a policías privados para violentarlo ante las denuncias que ya estaba realizando por «injusticias» pasadas. Luego de esto, dirigió su caso a la organización Amnistía Internacional (AI), quienes le ofrecieron asilo en el extranjero.

Desde Bolivia, entabló una demanda en contra de los Estados de Panamá y Ecuador por violaciones a Derechos Humanos; la denuncia fue admitida y en el 2010 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó a Panamá e instó a cumplir con ciertos requerimientos, caso contrario el Estado ecuatoriano se abstuvo de responder.

En 2017 la CIDH dictó resolución y le pidió al Ecuador dar una solución por la vía amistosa, lo cual fue negado al no mostrar voluntad política para ello.

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Su actualidad

Con temperaturas de hasta cuatro grados bajo cero, Vélez pernocta a pocos metros de la embajada. Su huelga de hambre afirma la llevará hasta el final, hasta que le den respuesta a sus demandas, en vista de la difícil condición de salud en la que se encuentra su hijo.

Barricadas, obstáculos, alambres, conos y hasta ramas han colocado en los exteriores de la sede diplomática para evitar que Jesús continúe sus huelga en las cercanías. Funcionarios de la Cruz Rojas y diferentes Organizaciones No Gubernamentales (ONG) le prestan ayuda y socorro. Mientras, él solo tiene algo en mente: regresar al Ecuador para salvaguardar la vida de su hijo.

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