Academia o Doctrina; por Gabriela Jimenez

“El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo? Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de sí mismos: ¿y queréis ser vosotros el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal más bien que superar al hombre? ¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa. Habéis recorrido el camino que lleva desde el gusano hasta el hombre, y muchas cosas en vosotros continúan siendo gusano. En otro tiempo fuisteis monos, y también ahora es el hombre más mono que cualquier mono. Y el más sabio de vosotros es tan sólo un ser escindido, híbrido de planta y fantasma. Pero ¿os mando yo que os convirtáis en fantasmas o en plantas? ¡Mirad, yo os enseño el superhombre!” (Nietzsche, 1883)

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Desde hace algún tiempo se percibe incluso se comparte en diferentes espacios un “rumor social” por denominarlo así. Refiriéndose a aquellos movimientos sociales que están en auge al puro estilo de la época contemporánea. En este caso las redes sociales ayudan a socializar componentes teóricos que pasan entre el diario vivir como inadvertido, no son cosas que se conocen recién sino más bien han estado ahí desde siempre o por lo menos desde el siglo XVIII y XIV pero desde el intercambio social continuo que existe gracias a los actuales medios de comunicación y las redes se los promulga de manera ampliada. Son los componentes ideológicos puestos en escena: la izquierda y la derecha. Lo liberal y lo conservador. Las supuestas posturas de centro, que no es otra forma de modernizar en su enunciado a las bases de derecha o izquierda.

Pero lo más intrigante es que los componentes teóricos de estos supuestos mecanismos de la ideología quedan rezagados al aparente entendimiento de los mismos a ciertos grupos. Sí, los que tienen acceso económicamente y socialmente hablando desde las esferas de lo público o privado a la academia según su condición económico-social, o desde movimientos sociales. Existen opiniones que se cruzan a menudo enalteciendo o denigrando la figura doctrinaria tanto en la esfera económica pública como la privada.

Si partimos desde la academia (desde la educación básica hasta la universidad) quizá el rezago, el prejuicio u otros medios hicieron que muchos no puedan acceder o conocer de cerca lo que pasa en sectores de la academia que proviene de los recursos del Estado y de la misma forma de la academia que proviene de lo privado. Los rezagados desde cualquier ámbito y que de alguna forma tienen que pasar por varias situaciones para ingresar y alcanzar dicha representación o valoración social de pertenecer a ese bien social, cultural llamado profesión, se encuentran inmersos en la reproducción social de dichas doctrinas, pero esto es cuestionable.

Los componentes socioculturales de una academia que proviene de los bienes y recursos de la empresa privada que a más de profesionalización maneja la idea de pregonar y conseguir “socios inversionistas” no solo a escala nacional sino internacional. Lo vemos de manera concreta en el buen manejo empresarial de las universidades privadas y su relación con empresas internacionales al alcance de sus estudiantes, es visto como una doctrina de mercado netamente capitalista. Esto no pasa con todas claramente, porque no debería ser visto como una generalización, pero en el conversar cotidiano se establecen dichos discursos.

Lo público desde la academia por su componente histórico y el estar anclado al Estado, debe ser crítico desde la construcción teórica, la manifestación y la lucha social. Se lo considera como doctrinario desde el supuesto socialismo, comunismo sin tomar en cuenta que además de ello no solo se dedica a conseguir titulados de mercado sino con algo de conciencia y responsabilidad social, pues el dinero de una universidad pública por ejemplo es de todos los ecuatorianos, y es a ellos a quien se debe esa formación. Lo privado desde la academia es emprendimiento. Lo público es manifestación. Lo privado es de derecha, lo público es de izquierda. Lo público enaltece el servilismo social, lo privado genera y glorifica el capital monetario. Esto a modo de generalización que se ha propagado en muchos medios sociales de comunicación, en especial en lo que es la época millenial del internet y las redes, donde todo puede ser considerado verdad.

Pero en ambos sectores a pesar de dichas doctrinas que supuestamente tratan de otorgar esa generalidad a un sujeto, se les olvida del individuo. Este individuo que a pesar de ser condicionado desde varias esferas institucionales como la familia, la iglesia, la escuela. Tiene la opción limitada eso sí, de tratar de optar por lo que dichas doctrinas establecen y ser críticos y subversivos ante las mismas. No todo lo que contiene la esfera doctrinaria y empresarial de lo privado es maléfico pero hay que transformar lo que sí es, ni todo lo doctrinario de la lucha social está anclado realmente a ello y hay que comprender el porqué. Eso es a lo que realmente se debería dedicar la academia ya sea en el ámbito público o privado a tener estudiantes y profesionales dedicados a la crítica, individuos o sujetos críticos ante los modelos o metodologías de estudio. A la reflexión y el conocimiento como un ente fundamental para generar un bien común para todos, eso es la sabiduría, el conocimiento y la abstracción de todo lo que nos rodea para habitar y pregonar un mundo diferente.

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