Pegging: fantasía íntima y secreta de hombres

Hace algunos años que se empezó a hablar del ‘bud sex’, (bud significa colega o compañero)

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Estudios modernos y recientes han afirmado en varias ocasiones que una gran parte de la población masculina heterosexual busca experimentar con el ano, zona de carga simbólica, cultural y social.

En la antigua Roma solo había una regla de oro, y no era otra que el varón debía siempre ser el agente activo, el “que daba” y nunca un sujeto pasivo (eso era cosa de mujeres, esclavos o efebos). Hoy día, en conversaciones de caballeros, se habla de «bud sex», (bud significa colega o compañero). Hombres heteros que mantienen relaciones homosexuales pero que no se consideran a sí mismos como tal. Es más, muchos exhiben, incluso, conductas un tanto homófobas.

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El término fue acuñado por Tony Silva un sociólogo de la Universidad de Oregón, Tony Silva, como aquellas relaciones que sus participantes interpretan como “ayuda a un amigo” (en la que está exento el factor romántico), entre hombres blancos y heterosexuales o, escondidamente, bisexuales. Encuentros secretos, sin consecuencias y sin asociación ninguna con ideas como feminidad u homosexualidad.

Esta conducta sexual, que han presentados los hombres, para explorar el placer que pueden proporcionarles el sexo anal con sus parejas femeninas. «Aunque lo hacen muy tímidamente y buscando siempre un permiso profesional o social», señala Raúl González Castellanos, sexólogo, psicopedagogo.

“El beso negro o anilingus (estimulación oral del ano), practicado por su pareja femenina, es algo más fácil de aceptar para un hetero, pero el hecho de ser penetrado es ya otro asunto”, agregó González Castellanos.

Aunque una masajista erótica de Madrid reconoció que reconoce que muchos hombres le piden el extra del pegging (penetración anal con un dildo y un arnés). «Son heterosexuales pero quieren probar esta práctica o ya la han probado y les resulta muy excitante. Sin embargo, no se atreven a pedírsela a sus mujeres o parejas por temor a su reacción».

Hay quienes aseguran que en el ano se encuentra en «punto G» del hombre por su cercanía con la próstata y los testículos, permite mayor satisfacción para el hombre y beneficios que buscan los amantes de esta práctica.

Según se ha demostrado que la eyaculación frecuente no solo es buena para la espermatogénesis (producción de espermatozoides sino también para retrasar los problemas de próstata, y puede ser una opción sexual más en varones que, por determinadas circunstancias, no tengan erecciones.

Gonzalez recomendó para los que estén dispuestos a explorar esta práctica  lo hagan sin miedo a las etiquetas o a los prejuicios,»sea algo consensuado entre las partes y que haya un mínimo ingrediente de curiosidad-deseo. Hay también que extremar la higiene e ir muy despacio, ya que la musculatura del esfínter anal es concéntrica y hay que dilatarla poco a poco».

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