Nicaragua y Venezuela: excarcelación de presos políticos para lograr diálogos, por Betzabeth Jaramillo

Estos dos casos particulares se caracterizan porque una política propia del socialismo, es coaptar la libertad de expresión

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En el continente de América convergen varias realidades políticas similares como los caso del régimen autoritario impuesto en Venezuela y el Gobierno actual de Nicaragua, quienes se han convertido en puntos álgidos en una región que ha recapacitado sobre la influencia del socialismo en la zona, optando hacia un giro por el bien común y la llamada derecha.

Estos dos casos particulares se caracterizan porque una política propia del socialismo, es coaptar la libertad de expresión y silenciar cualquier opinión que atente contra los intereses propios de los dictadores, nombrados así por la característica fundamental de quienes se hacen con el poder, cortando las libertades, procesos amañado y que despliegan la fuerza como mecanismo de presión contra cualquier alternativa contraria a su modelo preestablecido.

Cuando miramos estos casos muy de cerca nos damos cuenta de la gran similitud entre los regímenes autoritarios, destacando la censura y la persecución a los medios de comunicación. En Venezuela se han cerrado televisoras de años de trayectoria, cadenas de radio, se ha perseguido y maltratando a sus periodistas con cuerpos de seguridad del estado y paralelos. Además de su política fundamental de detener, encarcelar y perseguir opositores a este tipo de gobierno. Un lineamiento adoptado del socialismo cubano ha venido ocurriendo en Nicaragua con periodistas que han querido dar cobertura a la realidad política y social de dicho país.

Desde años pasados, han ocurrido levantamientos sociales y ciudadanos en ambos países, en búsqueda de salidas y soluciones democráticas y libertarias en ambos casos. Ante los cuales, la respuesta ha sido la misma sembrar el terror, atacar, reprimir y matar a quien piense diferente o busque generar un cambio en Venezuela desde el 2014 han ocurrido alrededor de 130 muertes en protestas por fuerzas de seguridad del estado o; grupos que operan al margen de la ley llamados «colectivos armados», de parte de la policía personal del gobierno de Nicolás Maduro. En el caso nicaragüense sólo el año pasado se contabilizaron unas 355 pérdidas humanas (E incluso más) quienes fueron vilmente atacadas por grupos propios del presidente Daniel Ortega, de los cuales el régimen actual sólo ha reconocido unas 199 víctimas. En ambas situaciones también es menester acotar que se ha llegado a encarcelar a manifestantes y líderes opositores a ambos gobiernos, donde se dislumbra el mismo guión común cuando las declaraciones que hablan de golpes de estado y terrorismo son repetitivas.

Tomando en cuenta, este somero resumen podemos hablar de la política sobre la Excarcelacion de presos políticos que siempre obedece generalmente a bajar las tensiones y presiones internacionales o como mecanismo para garantía a dialogos y negociaciones, esto puede ser tomado en cuenta en el caso Venezuela, cuando el régimen libera presos políticos pese a no hacerlo por vía de amnistía o indulto son liberados para bajar tenciones, oxigenar el régimen, procesos de acercamiento con la oposición, pero nunca por una vía propia de incentivo o responsabilidad ante sus actos cometidos.

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Ahora bien; centrándonos específicamente en el caso de Nicaragua quien el día de ayer ha liberado por vía de la Asamblea Nacional oficialista, la cual aprueba una de Ley de Amnistía de solo 4 artículos, con vacíos legales y que además es un instrumento en donde la misma ley deja claro el desconocimiento a la masacre cometida bajo dictamen de Daniel Ortega lo lleva claramente a la impunidad ante estos crímenes, lo que podemos analizar para el caso que se trata de una maniobra política para evadir ser juzgado ante la CIDH por crímenes de Lesa humanidad, reconociendo que estos no prescriben y trayendo a colación las instucgaciones realizadas por investigadores independiente respecto a las violaciones constantes de derechos humanos, las cuales han sido denunciadas.

Ante organismos internacionales como la OEA, no es coincidencia de que la liberación de Miguel Mora, director de 100% Noticias sea liberado antes del 26 de junio fecha en que la OEA estudiará la aplicación de la Carta democrática Interamericana a Nicaragua con especial atención en sus artículos 2 y 20. Otra posible lectura ha de ser en el caso que se quiera negociar o llevar a cabo un proceso de diálogo medianamente estable con la oposion, pero puede ocurrir como en Venezuela que luego de liberar presos políticos para determinadas acciones se vuelven a encarar o se persiguen a nuevos actores, ejemplo de esto es el caso del Dip. Gilber Caro quien fue liberado por el gobierno el año paso y el presente de nuevo fue perseguido y encarcelado.

Es importe destacar que para ambos casos toda dictadura, para bajar la presión que puedan ejercer sobre sí sus aliados, antagonista y organismos internavionales, tienen que desviar la atención sobre sus hechos cometidos o disminuir los costos políticos de su descontrol con la fuerza, así como su política de terror, persecución. Bajo estas circunstancias cuando se ven presionados acaban otorgando concesiones, libertades, entre otras cosas que deberían suceder con normalidad en países democráticos.

Analizado ambos casos es posible vislumbra la similitud entre ambos casos donde es evidente el manejo de los procesos de Excarcelacion como política usada tanto para desviar la atención o llevar a sentar bajo fallidos intentos de diálogo a la oposición con promesas falsas que generalmente acaban oxigenando a las dictaduras y que no contribuyen clara y positivamente a la restitución de las democracias de este este siglo (siempre y cuando estos procesos no cumplan con todos los elementos esenciales, tales como restitución del hilo constitucional, liberación de presos políticos, retorno de los exiliados, procesos electorales libres y bajo observación internacional, así como la implementación de políticas más democráticas, solo con estos elemento es posible negociaciones y cuerdos tangibles, reales y reconocidos) , en cuanto a la restitución del orden democrático de ambos países podemos decir que el caso nicaragüense parece de una resolución mucho más temprana al no tener la pero diplomacia de su lado, no contar con aliados a quien comprar en organizaciones multilaterales y perder apoyo en la región por sus crímenes atroces, que serán condena por la justicia internacional, desviar la atención y sentarse a negociar salidas democráticas no los eximirá del lazo de la justicia. Que más temprano que tarde, le llegará también al régimen de Nicolás Maduro, ganar tiempo no servirá cuando ya se tienen todos los boletos comprados a la corte internacional.

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