El “knock-out” de la guerra comercial entre EEUU y China; Por Liliana Aguirre

Durante las últimas décadas, el comercio internacional ha tomado trascendencia en las economías de todo el mundo

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Durante las últimas décadas, el comercio internacional ha tomado trascendencia en las economías de todo el mundo. Estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2018 indican que la desaceleración del crecimiento de la economía mundial se ha debido a la imposición de aranceles altos entre los bloques de economías grandes. Ineludiblemente, esto es relevante para toda la región latinoamericana pues, sumado a que poseemos indicadores macroeconómicos deficientes, enfrentamos una contienda comercial global que polariza a los socios comerciales y que genera incertidumbre en el ámbito de los negocios y las inversiones.

Ahora bien, para iniciar este análisis es oportuno examinar el origen de este panorama. Por un lado, tenemos a Estados Unidos, una economía robusta que se benefició oportunamente del comercio internacional pero que actualmente impulsa políticas comerciales proteccionistas. Por otra parte, “el gigante asiático”, la nación China, cuya veloz expansión se debió a su astuta estrategia de posicionamiento: su intromisión en las cadenas de valor de las economías avanzadas, ahora intenta penetrar mercados con altos aranceles de importación.

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Los resultados de las tensiones recientes entre ambas naciones han dejado en una posición vulnerable tanto al consumidor como a los socios comerciales que dependen del desempeño de Estados Unidos en el mercado global. El alza de los precios, producto de la caída de las importaciones chinas que descendieron hasta $8,800 millones para marzo de este año, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, ha provocado una presión al alza de los tipos de interés e inflación, que se traduce en la reducción de los ingresos de las industrias, impactando directamente en la situación de desempleo. Esto coincide con las proyecciones de muchos analistas de que la nación norteamericana estaría experimentando una recesión en 2020 que afectaría considerablemente el flujo comercial y el crecimiento de las economías en vías de desarrollo influenciadas por esta.

Visto desde otro ángulo, China se enfrenta a la caída de sus exportaciones, a la sagacidad de los Estados Unidos con sus vetos (muy conocido el caso de Google y Huawei) y a su salida del mercado global por competidores de productos sustituibles. Así mismo, la inestabilidad china está provocando que nuevos socios clave recuperen sus cuotas de mercado en el comercio internacional, como es el caso de la Unión Europea y México.

Tomando en cuenta este contexto, ¿Cuáles serían los escenarios posibles para frenar esta guerra comercial? Una pista interesante para responder esta pregunta es la más reciente declaración de la economista británica Meredith Crowley: “Los exportadores chinos de productos altamente diferenciados no han sufrido cambios con las tensiones de la guerra comercial”.

En este sentido, al modelo comercial chino le conviene apostar su capacidad productiva a las mercancías diferenciadas con alto potencial de exportación, pues obliga, consecuentemente, a expandir las barreras del comercio. Una de las principales razones por las que Estados Unidos no ha roto definitivamente las relaciones con el país asiático es porque su industria tecnológica requiere de minerales esenciales que esta nación posee. Este es un punto a favor de China, pues ha forjado relaciones comerciales paternalistas con Estados Unidos en este y en otros sectores.

Por otro lado, si Estados Unidos desea continuar con su táctica proteccionista, las industrias locales deberán desafiar su capacidad de innovación y desarrollo. Un caso histórico de esta índole es la política impulsada por el expresidente Ronald Reagan cuando las importaciones de las motocicletas japonesas “Harley Davidson” tendían al alza en 1983. El incremento de los aranceles incentivó a los fabricantes locales a modernizar sus procesos de producción e innovar para cubrir la demanda exigente por los estándares precedentes de la empresa asiática.

Cabe mencionar que no solo factores económicos influyen en esta contienda, pues este combate se está superponiendo a otros planos como el ideológico, tecnológico y político. Por esta razón existen variedad de análisis que abordan el tema desde distintas perspectivas. Sin embargo, si de algo estamos convencidos es de que esta batalla se está convirtiendo en uno de los acontecimientos más relevantes de nuestro siglo.

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Instagram: @liliy_aguirre

 

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