Donde hay minerales habrá minería; Por Andrés Ríofrio

La minería ilegal en Imbabura trajo consigo la presencia de mafias armadas y la destrucción del medio ambiente

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Ecuador tiene grandes reservas minerales de las cuales resaltan el cobre con al menos 30.000 millones de libras lo que representa alrededor de 117.000 millones de dólares y el oro con reservas por 40 millones de onzas que cotizan 68.440 millones de dólares, estamos hablando que tenemos un tesoro bajo suelo por 185.440 millones de dólares, casi el doble nuestro PIB –Producto Interno Bruto- actual.

Gran parte de estas reservas ya se adjudicaron a empresas mineras, con los proyectos: Fruta del Norte y Cóndor mirador, que se estima que representara una recaudación por 836 millones de dólares entre 2019 y 2020 por regalías, impuestos, patentes y utilidades. Esto generará un crecimiento económico por parte de la minería del 1.6% actual a 4% en 3 años lo que se espera que genere 22.000 empleos directos.

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Con estos datos se busca convencer a los pueblos nativos, empresarios y ambientalistas que una minería controlada es la opción más acertada para el desarrollo del Ecuador, por otro lado líderes ambientalistas como Yaku Pérez Guartambel –prefecto de Azuay-  impulsa una consulta popular en todas las provincias donde se tienen proyectos de minería metálica para evitar su explotación, con el discurso que la minería sin importar si es controlada o ilegal destruye el ecosistema y envenena las fuentes agua lo que causa un efecto domino, al perder los agricultores sus plantaciones la única fuente de trabajo inmediato es la misma mina lo que genera un círculo vicioso.

Lamentablemente las consecuencias de la prohibición de la minería causan efectos más graves no solamente ambientales también sociales por culpa de las mafias que buscan explotar estos recursos sin importar su ilegalidad trayendo con ellas: prostitución, conflictos armados, trata de personas, explotación laboral y lavado de dinero. El claro ejemplo es Buenos Aires de la provincia de Imbabura donde el año anterior se detuvieron 409 personas, 22 toneladas de material de las minas y 231 vehículos pesados pero esto no detuvo la minería ilegal que sufre. La solución no es tan simple como prohibir la minería, se debe garantizar un desarrollo integral económico y educativo de estas comunidades para que no caigan en redes de explotación ilegal. Todos deberíamos preguntarnos ¿Qué vale más el desarrollo económico o la protección de nuestro medio ambiente?.

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Por Andrés Ríofrio

@AndresRiofrio_M

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