¡Viva Quito! La capital cumplió 484 de años de su fundación

Quito fue la primera ciudad nombrada como Patrimonio Cultural de la Humanidad

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La capital de nuestro país, es un lugar único e icónico  en el mundo al haber sido nombrada el 8 de septiembre de 1978, la primera ciudad reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Este jueves, quito celebra 484 años de su fundación luego de haber sido legalmente constituida por los españoles, el 6 de diciembre de 1534. Sin embargo, se prevé que nuestra Capital, es mucho más antigua.

El sociólogo quiteño Sebastián Salazar, cataloga a Quito, como una ciudad inmortal, por “su carácter milenario, que nace hace más de 10.000 años, fue la última capital de los incas (1460-1532) y sede de la presidencia de la Real Audiencia de Quito (1563-1822), hoy capital de la República”.


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¡Conoce la historia de la Capital!

La historia de Quito se remonta a los primeros habitantes que poblaron las regiones orientales del Distrito alrededor del año 1030 a.c., en el sector del Inca. Si bien existen restos arqueológicos que demuestran que la ciudad estuvo poblada durante siglos, se desconoce el momento exacto de su fundación.

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Más adelante con la llegada de los Incas, Quito se convertiría en una ciudad importante de la zona norte del Tahuantinsuyo y la tras la destrucción de Tomebamba se transformó en la segunda capital de imperio Inca. El 6 de diciembre de 1534 la ciudad sería conquistada por los españoles y es, a partir de esa fecha, que se considera su fundación. Durante la colonia sería el centro político del actual Ecuador, la segunda ciudad en ser fundada en territorio ecuatoriano y desde aquella época la capital y principal urbe de la nación.


Fundación

Debido arribo de Pedro de Alvarado a la región por Bahía de Caráquez y Puerto Viejo, para evitar mayores contratiempos, el 15 de agosto de 1534, Diego de Almagro, fundó la ciudad de Santiago del Quito, en las planicies de Riobamba. De ésta manera, tomó posesión de las tierras para la jurisdicción de Francisco Pizarro.

 La actitud de Alvarado, truncó sus ambiciones, quien obligatoriamente tuvo que pactar con sus compatriotas. Días después, en el mismo sitio que Diego de Almagro, fundó la ciudad de Santiago de Quito, el 28 de agosto de 1534, ocurrió lo que varios historiadores llaman la fundación a distancia de San Francisco de Quito. La ceremonia incluyó la formación del ayuntamiento o Cabildo colonial de la nueva Villa, con la juramentación legal de dos alcaldes y ocho regidores. Al escribano Gonzalo Díaz le correspondió dar fe del acto ejecutado.

El documento decía lo siguiente:

Fundaçión de la Villa de Sant Françisco del Quito.

En la çibdad de Santiago A veynte e ocho días del mes de agosto año del nasçimyento de nuestro saluador hiesu xrispo de myle E quinyentos e treynta e quatro años el magnyfico señor don diego de almagro mariscal de su magestad en estos rreynos de la nueva castilla por su magestad y lugar tenyente general de gouernador e capitán general en ellos por el muy magnifico señor el comendador don françisco piçarro adelantado gouernador e capitán general en ellos por su magestad e su magestad por la gracia de dios. En presençia de my gonçalo diaz scriuano de su magestad e scriuano publico y del conçejo desta dicha cibdad el dicho señor mariscal dixo que por quanto el en nonbre de su magestad e del dicho señor gouernador en su rreal nonbre A conquystado e pacificado esta probinçia de Quyto e otras a ella comarcanas e a plazido a nuestro señor que los mas señores e prençipales e yndios dellas están paçifficos e debaxo del yugo e obediençia de su magestad y para que mas verdaderamente vengan a las pazes y se conbiertan a nuestra santa ffe catolyca con la conversaçion e buen enjenplo e dotrina de los españoles basallos de su magestad que en estas partes poblaren. El en nonbre de su magestad ffundo e pobló vna esta çibdad de santiago y por que conbyene al seruiçio de su magestad y a la paz y soçiego destas provynçias y conversión de los naturales dellas que se funde e pueble otro pueblo de mas desta dicha çibdad por que dello su magestad será muy seruydo por tanto quél en nonbre de su magestad y del dicho señor gouernador don ffrançisco piçarro en su rreal nonbre e por virtud de los poderes que de su señoría tiene como su teniente general de gouernador e capitán general ffundava e fundó otro pueblo en el sytio e asyento de dondesta el pueblo que en lengua de yndios aora se llama Quyto questara treynta leguas poco mas o menos desta çibdad de Santiago, al qual puso por nonbre a la villa de san ffrançisco la cual dicha ffundaçion dixo que hazia e hizo en nonbre de su magestad e del dicho señor gouernador con tal condiçion e aditamyento que el dicho señor de su magestad o el dicho señor gouernador en su rreal nonbre lo aprueve e que paresçiendole a su señoría o a él en su nonbre que la dicha puebleo villa de san ffrançisco se deve mudar o poner en otro sytyo en su comarca lo muden e pongan en el lugar e sytio mas conbyniente por que al presente A cabsa de ser la tierra nuevamente conquistada e paçifica no se a visto ny tiene esperyençia de los sytios donde mejor pueda estar la dicha villa para en lo que toca al seruicio de su magestad e a la conversión de los naturales e byen e pro de los vezinos e moradores que en la dicha villa se avezindaren e poblaren e andando el tienpo podrya haber espiryençia de todo e convenyr quel dicho pueblo se mudase en otro cabo mejor e que más convenga e donde se ayan mejor las calidades que se rrequyeren para ffundaçion e poblaçion de pueblo. E luego el dicho señor mariscal en el dicho nonbre de su magestad y del dicho señor gobernador aviendo fecho la dicha ffundaçion segund e de la manera que dicha es dixo que por que la dicha villa sea vien rregida y la justiçia de su magestad admynystrada en ella como conviene a su rreal serviçio que el en nonbre de su magestad e del dicho señor gobernador en su rreal nonbre nonbraba e nonbro por alcaldes hordinarios de su magestad al capitán juan de anpudia e diego de tapia e por rregidores a pedro de puelles e juan de padilla e rrodrig nuñez e pedro dañasco e alonso hernandez e diego maryn de btrera e juan despinoza e melchyor de baldes. Que son personas abiles e sufiçientes y en quien concurren las calydades que se rrequieren en semejantes offciçios hasta tanto que el dicho señor gouernador don ffrançisco piçarro o él en su nonbre otra cosa proveen confforme a la horden que se suele tener en semejantes heleçiones y en nonbre de su magestad e del dicho señor gouernador dixo que les dava poder tal qual de derecho en tal caso se rrequiere a los dichos alcaldes para que puedan traer vara de justiçia en la dicha çibdad e sus termynos e oyr e determynar en los casos de justiçia ansy çeviles como crimynales y en las otras cosas tocantes a los dichos offiçios anexos e pertenesçientes e ansy mysmo a los dichos rregydores en lo tocante a sus offiçios los puedan vsar y exerçer en las cosas e casos tocantes a los dichos offiçios para lo qual como dicho es dixo que les dava poder conplido tal qual de derecho en tal caso se rrequyere con todas sus ynçidençias e dependençias e por que el dicho señor mariscal e por su mandado lo ffirmo juan de espinoza scriuano de su magestad e alcalde mayor en estas provynçias de quito por su magestad.

Relación de juan despinoza

E después de lo suso dicho en este dicho día e mes e año suso dicho el dicho señor mariscal mando paresçer ante sy a los dichos alcaldes e rregydores de suso contenydos e resçibyo dellos juramento por dyos e por santa maria e por las palabras de los santos evangelyos e por la señal de la cruz en que se pusyeron sus manos derechas corporalmente que como ffieles cristianos temiendo a dios nuestro señor e el de su magestad e byen pro comund de los vezinos e moradores de la dicha villa e que obedesçeryan las provysyones e çedulas de su magestad e los mandamyentos del dicho señor gouernador don ffrançisco piçarro e de sus tenyentes y en todo lo haryan aquellos que buenos alcaldes e rregydores heran oblygados en semejantes cargos los quales asolbyendo el dicho juramento dyxeron si juro e amen e que ansy lo conplyryan en todo lo a ellos posyble e el dicho señor mariscal los dixo que los abya e obo por resçebydos a los dichos offiçios en nonbre de su magestad e del dicho señor gouernador en su rreal nonbre e les dava poder conplydo como dicho es en el dicho nonbre para e lo firmaron de sus nonbres testigo juan despinoza alcalde mayor e el capitán sebastian de benalcaçar.

Firman:

Diego de Tapia Alonso Hernández

Pedro de Puelles Pedro dañasco

Rrodrigo Nuñez Juan de Padylla

Diego Martyn


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Después de tres meses y días del ceremonial que estuvo a cargo de Don Diego de Almagro, en las inmediaciones de Riobamba, el Teniente de Gobernador Don Sebastián de Benalcázar confirmó y ejecutó la fundación de San Francisco de Quito sobre las ruinas que dejó Rumiñahui. Aquello fue el domingo 6 de diciembre de 1534.

Al practicarse el acto se ratificó a las autoridades del nuevo Cabildo, compuesta de regidores y alcaldes que ya se habían agrupado en agosto, de igual modo se realizaron otros requisitos legales como el trazo de la nueva ciudad. Por ello insisten los estudiosos, que de forma indiscutible Don Sebastián Moyano de Benalcázar, llamado Sebastián de Benalcázar, fue el auténtico ejecutor e instalador de la Villa de San Francisco de Quito y su episodio consistió en un incuestionable asentamiento. Pero la historiografía ecuatoriana por la costumbre de ciertos historiadores, se lo ha considerado fundador de la ciudad de Quito.

Deseoso de que su labor no se interrumpa, Sebastián de Benalcázar supervisó el trabajo del nuevo cabildo, corporación que hizo el empadronamiento de los vecinos de la Villa y el trazo de la misma. En igual forma vigiló la construcción del templo provisional, el reparto de solares y otras labores que aseguraron el nacimiento de la naciente Villa, que al paso del tiempo sería la floreciente ciudad capital y sede politico-administrativa de la Real Audiencia de Quito. Documentos aseguran que los primeros vecinos de la Villa de San Francisco de Quito sumaron 205, incluyendo a las autoriades, el mismo Sebastián de Benalcázar y dos esclavos negros. Juan de Ampudia y Diego de Tapia fueron los primeros alcaldes; en tanto que Pedro de Puelles, Pedro de Añasco, Rodrigo Núñez, Juan de Padilla, Alonso Hernández, Diego Martín de Utreras, Juan de Espinosa y Melchor de Valdés trabajaron como regidores.


Colonización española

En el momento de la llegada de los españoles al Tahuantinsuyo, el imperio inca se encontraba en plena guerra civil provocada por la pugna de poder entre Atahualpa y su hermano Huascar. El primero defendía su hegemonía desde Quito, el segundo desde Cuzco. Atahualpa resultó vencedor e hizo asesinar a su hermano; sin embargo, en 1533 Atahualpa fue capturado y asesinado por los españoles. La conquista española de los Andes septentrionales fue motivada principalmente por el rumor de que en Quito se encontraba el tesoro de Atahualpa. Se forman dos expediciones en su búsqueda: la de Pedro de Alvarado, a través de la cordillera occidental, y la de Sebastián de Belalcázar. Fue este último el que consiguió llegar primero y quien el 6 de diciembre de 1534 fundó la ciudad de San Francisco de Quito junto a las faldas orientales del volcán Pichincha. La ciudad fue fundada sobre las cenizas, pues días antes Quito fue incendiada por el General Inca Rumiñahui, con el objeto de que los españoles no encuentren nada a su llegada. En agosto, la ciudad había sido fundada por Diego de Almagro al sur del actual emplazamiento con el nombre de San Francisco de Quito.

La urbe fue establecida con aproximadamente doscientos habitantes. Inmediatamente se señalaron los límites, se estableció el cabildo, se repartieron solares y se delimitaron áreas comunales. La fundación de la ciudad en este sitio parece haber respondido más que nada a razones estratégicas. A pesar de su topografía accidentada, su ubicación en una meseta presentaba ventajas sobre los valles aledaños, más propicios para el desarrollo urbano. Este último factor fue también el que primó en la determinación del lugar por parte de los pueblos originarios. Aproximadamente siete años después de la fundación de Quito, Francisco de Orellana partiendo desde esta ciudad en busca del país de la canela, descubrió el río Amazonas el 12 de febrero de 1542. De este suceso histórico es que parte la célebre frase: “Es Gloria de Quito el Descubrimiento del Río Amazonas”. El 8 de enero de 1545, el Papa Alessandro Farnese (Pablo III) fundó la Diócesis de San Francisco de Quito. El 29 de agosto de 1563, Felipe II creó la Real Audiencia de Quito.

Su jurisdicción abarcaba una superficie cinco veces mayor que la de la actual República del Ecuador, por todo este pasado se considera a Quito como “El Núcleo de la Nacionalidad Ecuatoriana”. La ciudad colonial se cubrió de gloria gracias al esplendor de su arte, al adelanto de su cultura, a su afán misionero y al amor por la libertad. Enriquecida por la explotación minera y la producción textil, pudo construir templos barrocos y mudéjares adaptados con originalidad al ambiente local y los ornamentó con gran profusión de pinturas y tallas que forman un mundo mágico, de innegable valor didáctico religioso. Fue la época de la afamada Escuela Quiteña, obra del mestizaje indio y español. A inicios del siglo XVII, la ciudad adoptó un estilo monumental con la construcción, por varias misiones Católicas, de los templos impresionantes de San Francisco, La Compañía, Santo Domingo, la Catedral Metropolitana y San Agustín.

Los acontecimientos principales durante este período ocurrieron alrededor de estos templos, que ayudaron a promover la religiosidad entre la gente. En 1649, más de dos mil personas cruzaron la ciudad del norte a sur varias veces durante el día y la noche, rezándole a Dios para que les sea revelada la identidad de los ladrones que habían robado el cáliz sagrado del convento de Santa Clara. Por este despliegue de genio se llama a Quito “Relicario del Arte en América”.

Los geodésicos franceses del sistema decimal introdujeron en Quito el espíritu racionalista moderno y usaron la magnífica biblioteca de la Universidad Jesuita de San Gregorio. Quito alimentó la extraordinaria empresa de las misiones de Jaén y Mainas. En Quito nació y vivió Mariana de Jesús, santa y patriota. De esta ciudad salió el más ilustre de los precursores de la independencia americana, el mestizo Xavier Chusig quien cambió su nombre a Eugenio de Santa Cruz y Espejo para evitar la discriminación. Espejo fue el fundador del primer periódico de Quito. También hay otras historias como la de Manuela Sáenz, la primera mujer enrolada al ejército bolivariano quien se convirtió en la fiel compañera y novia del libertador Simón Bolívar.

 


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