Bolivia en la Haya: lo que Bolivia no cuenta

La verdadera intención de la disputa es una jugada política e ideológica tanto interna como regional

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En el año 2013 el Estado Plurinacional de Bolivia bajo el gobierno de Evo Morales Presentó ante la Corte Internacional de la Haya una demanda contra la República de Chile exigiendo que se determine la obligación por parte de Chile a negociar una salida soberana de Bolivia al mar. Finalmente, este lunes se conoció el fallo final de la corte que le dio un rotundo triunfo a Chile con 12 votos contra 3.

La corte dictaminó que los argumentos expuestos por Bolivia no establecen una obligación del gobierno de Chile a negociar a pesar de que este país siempre haya estado en constante diálogo con Bolivia. Este fallo no niega la posibilidad de que ambos países sigan dialogando sobre el tema marítimo, sino que no existe la obligación jurídica de hacerlo.

Esta respuesta no sorprende a varios expertos de derecho internacional. Existe un tratado firmado por ambas partes en 1904 que en su primer artículo reza lo siguiente:

Restablécense las relaciones de Paz y Amistad entre la República de Chile y la Republica de Bolivia.

Evo Morales en una postura contradictoria y poco clara ha cuestionado este tratado. Sus argumentos han sido inválidos desde el punto de vista jurídico y el fallo de la corte lo ha demostrado.

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El gobierno de Bolivia ha tomado una postura de victimización que debe ser entendida desde la situación interna del país. El gobierno de Evo Morales ha enfrentado una caída dramática en su popularidad dentro del país.

Probablemente el gobierno sabía que las probabilidades de tener un fallo favorable eran muy bajas sin embargo procedió con la demanda. Esto se debe a que la verdadera intención de la disputa es una jugada política e ideológica tanto interna como regional.

Evo Morales ha enfrentado una caída dramática en su popularidad y ahora quiere ser visto como el defensor de Bolivia y de la izquierda latinoamericana que se enfrenta contra el Chile “neoliberal” y el gobierno derechista de Piñera. La izquierda ha ido secuestrando y moldeando esta disputa al punto de ser vista desde el punto de vista marxista como una lucha de clases entre estos dos Estados. Morales en su papel de víctima culpado incluso a su falta de acceso al océano como causante de la pobreza y la poca industrialización de su país. No obstante, más allá del debate de si una salida al mar es necesaria o no para el desarrollo, Bolivia sí cuenta con acceso marítimo.

El tratado de 1904 en su artículo VI expresa que “La República de Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio”. Es decir que Chile se comprometió a permitir que Bolivia mantenga agencias aduaneras en puertos chilenos. Actualmente Bolivia cuenta con potestad aduanera en los puertos chilenos de Arica y Antofagasta. En estos puertos la aduana boliviana y no la chilena es la que autoriza y emite toda documentación referente a la carga que se exporta e importa.

Según la cancillería chilena, Chile también corre con el gasto de almacenaje de la carga boliviana durante un año para importaciones y 60 días para importaciones. En promedio, el 75% de la carga que entra y sale del puerto de Arica corresponde a carga boliviana.

El mismo tratado de 1904 obliga a Chile a permitir que la carga boliviana tenga libre tránsito por territorio chileno hasta llegar a estos puertos mencionados, incluso está exenta de cualquier tipo de impuestos que tendría la carga de cualquier país al cruzar por territorio chileno. Hasta el año 2014 más de 7000 empresas bolivianas usaban los puertos chilenos para exportar e importar.

Por lo tanto en la práctica, Bolivia cuenta con acceso al océano pacífico con beneficios que ningún otro país obtendría. Se ha demostrado jurídicamente que la demanda boliviana es totalmente inviable e infundada. Evo morales con la misma actitud arrogante y revanchista ha declarado que seguirá luchando por el mar, no obstante las intenciones de Evo no son necesariamente conseguir una salida soberana al océano sino que también existen intereses políticos que buscan ayudar al gobierno de Morales en su desesperada búsqueda de mantenerse en el poder. Precisamente esa posición tan electoralista y desesperada, evitó que Bolivia trabaje coherentemente en su demanda y la condujo al inevitable fracaso. Bolivia, el último país con gobierno socialista del siglo XXI en Sudamérica a excepción de Venezuela seguirá obviando los antecedentes jurídicos que hacen inválida su demanda.

Por: Martin Salvador

Miembro ONG Students for democracy

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